DEDICATORIA
A la memoria de mi queridísima e inolvidable esposa Isabel, quien contribuyó callada pero excepcionalmente al éxito de la expedición. En Caracas organizó personalmxte la compra, embalaje y despacho puntual de las provisiones y equipos requeridos y gestionó varios permisos ante los Ministerios en momentos de gran presión.
Que descanse en la paz del Señor.
EXPEDICIONES CIENTIFICAS DE FUDECI A LA SERRANIA DE TAPIRAPECO DEL ESTADO AMAZONAS
Eugenio de Bellard Pietri
Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales
Scientific Expeditions to the Tapirapeco Range
Following the success of the 1985 La Neblina Expedition, FUDECI concentrated on the virgin southern extreme of Amazon State. Two expeditions were organised: the 1988 visualised the problems to be faced, set the appropriate sites for the camps, obtained a general idea of the indian locations and assessed the importance and variety of the flora and fauna. 33 persons (8 scientists) attended this preliminary visit. The Ministry of Defense furnished the aerial transportation (C-130, G-222 and a helicopter). A vast area of up to then unexplored territory, some 9000 square kilometers, was selected for the 1989 expedition. Said area covered four ecosystems: the Mavaca River basin, the Unturan Range, the Siapa River eastern basin and the Tapirapeco Range. Very primitive Yanomami indians (both sexes completely naked) were met without problems. Expedition lasted 8 days. Some new species were collected (fishes, birds, bivalves, orchids).
The second expedition (1989) drew 126 persons (55 scientists) and lasted 89 days. Reknown scientists and naturalists of the American Museum of Natural History (9), Project Biosphere II (7) and The State Zoological Collections of Munich (1) took active part in most of the investigations. With the full support of the Ministry of Defense (C- 1 30 and G- 222 transports plus two constant helicopters), an excellent exploration was carried out in the planned area and significant investigations were made in astronomy, geography, hydrology, geology, botany, entomology, herpetology, icthiology, ornithology, mastozoology, archaeology, virology and speleology.
A very serious malaria epidemy struck the area during the exploration activities, killed 101 yanomany and makiritare indians in the nearby shaponos and affected 40 of the personnel of the expedition, two very seriously. Numerous new species of botanical and zoological specimens were collectedand very large numbers of the same are still under study in Venezuela, United States and Germany.
INDICE
I. Introduccion
II. Objetivos
III. Preparativos
V. Síntesis de la primera expedición
VI. Resultados preliminares de la exploración de 1988
VII. Síntesis de la segunda expedición
Primeros resultados científicos:
1. Astronomía
2. Geografía
3. Meteorología
4. Hidrología
5. Geología
6. Mineralogía
7. Espeleología
9. Orquideología y bromeliología
10. Malacología
11. Entomología
12. Parasitología
13. Herpetología
14. Ictiología
15. Ornitología
16. Mastozoologia
17. Arqueología
18. Virología
19. Medicina
Anexo I. Lista de todas las personas que concurrieron en 1988 y 1989 a la Expedición Científica a la Serranía de Tapirapecó del Estado Amazonas.
Total Personal
Anexo II. Lista de todos los permisos y autorizaciones solicitados y recibidos.
La Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (FUDECI), institución sin fines de lucro fundada el 7 de junio de 1973, en cumplimiento de sus fines estatutarios y habida cuenta el notable éxito científico obtenido entre 1983 y 1985 por su Expedición Científica Internacional al Parque Nacional La Neblina del Estado Amazonas, planificó en septiembre de 1987 organizar una segunda expedición, de lineamientos similares, a la Serranía de Tapirapecó del mismo estado.
Esta Serranía es la cadena montañosa que situada entre los paralelos 0° 55' y 1° 35' norte forma parte de la frontera de Venezuela con el Brasil entre los meridianos 64° 20' y 65° 15' oeste. Por lo tanto se encuentra, en términos generales de referencia, entre la Serranía de La Neblina y las fuentes del río Orinoco. Tiene una extensión este/oeste de unos 115 kms. y un ancho máximo de unos 20 km. en su porción media. Su mayor atractivo era que nunca había sido explorada y apenas había sido visitada por los funcionarios de fronteras venezolanos y brasileros durante las labores de demarcación y fijación de hitos. Así pues, la misma podía considerarse como zona virgen y era de esperarse, tomando en consideración su aislamiento y altura (el pico Tamacuari tiene 2.340 mts.), que la misma encerraba una interesante flora y fauna, y acaso minerales de interés para el Gobierno Nacional (ver mapa anexo).
Su lejanía considerable de los últimos poblados civilizados: a 150 kms. al sur de la Misión de Mavaca (sobre el río Orinoco) y a 290 kms. al este de San Carlos de Río Negro, hacía a Tapirapecó, sin la menor duda, un objetivo complejo y difícil.
Con estos parámetros a la vista, la junta Directiva de FUDECI, presidida por el Dr. Francisco Carrillo Batalla, procedió a iniciar la planificación de esta exploración y a estos efectos designó al Dr. Eugenio de Bellard Pietri, miembro de su Directiva, como jefe de la Expedición, al Sr. Pedro Pérez Ramírez como Adjunto al jefe de la Expedición y al Sr. Rodrigo Vásquez como Asistente al Jefe de la Expedición.
Se hicieron dos expediciones a Tapirapecó: la primera tuvo lugar entre el 9 de marzo y el 5 de abril de 1988; la segunda, entre el 2 de enero y el 31 de marzo de 1989. En la primera participaron 33 personas, de las cuales 8 científicos, y en la segunda 126 personas, de las cuales 55 científicos, 18 de ellos extranjeros (de los Estados Unidos y de Alemania). Fue preciso obtener 14 permisos oficiales y autorizaciones, los cuales fueron recibidos sin mayores tardanzas. El más crítico de ellos, el de CONICIT, se obtuvo sin el menor problema del Dr. Tulio Arends, Presidente de ese Instituto. En Caracas contribuyó con gran efectividad al proceso de la perrnisología y apoyo oficial el Dr. Luis Manuel Carbonell. La logística de la expedición, en extremo complicada, fue manejada con gran maestría y efi- ciencia por el Sr. Pedro Pérez Ramírez, adjunto al Jefe de la Expedición, y colaboró eficazmente y con gran precisión en el montaje de los campamentos y en la movilización de los equipos y combustibles, el Sr. Rodrigo Vásquez.
Es de todo punto de vista evidente que el prestigio ganado por FUDECl en su primera gran expedición, la del Cerro de la Neblina, movilizó el notable apoyo que hicieron posibles las dos exploraciones a Tapirapecó.
Luego de un estudio cartográfico cuidadoso de la ubicación de la Serranía de Tapirapecó y de las zonas inmediatas a la misma, también inexploradas, se tomó la decisión de ampliar los parámetros exploratorios a los fines de cubrir un área mayor y así tener la oportunidad de lograr un conocimiento más amplio y profundo de ese vasto territorio, prácticamente desconocido, que es el sur del Estado Amazonas.
Con esta idea en mente de Bellard planificó y decidió cubrir cuatro biosistemas considerablemente distintos y alejados unos de otros, a saber: las dos cadenas montañosas del área: Serranías de Tapirapecó y Unturán, el río Siapa en sus sectores alto y medio, y la cuenca alta del río Mavaca, donde se resolvió fijar el Campamento Base de la expedición (ver mapa anexo).
La Serranía de Tapirapecó, con su pico Tamacuari (2340 mts.), representaba el principal objetivo de la expedición por su altura y la evidente posibilidad de encontrar sobre la misma una flora y fauna endémicas o al menos muy interesantes. El sector central de la Serranía de Unturán, con alturas superiores a los mil metros, era igualmente un objetivo de primordial interés por su lejanía de Tapirapecó (al sur) y del tepui Aracamuni (al oeste). El río Siapa, el cual separa a ambas serranías, se presentaba como un objetivo de excepcional importancia geológica, mineralógica e ictiológica por su gran aislamiento y por su situación privilegiada entre dos sierras inexploradas. Finalmente, la cuenca meridional del río Mavaca evidenciaba, por su considerable lejanía de las últimas zonas exploradas, que debía tener una riqueza biológica que bien valía la pena investigar.
Una vez aprobada esta extraordinaria y vastísima zona de exploración, la cual cubría en líneas generales un área de más de 9.000 Km2, se procedió a la iniciación de las labores organizativas. De inmediato se hizo evidente que un área tan extensa como interesante requería más de una incursión exploratoria.
Fue por ello que se resolvió llevar a cabo las labores exploratorias en dos etapas: una inicial de tanteo y reconocimiento en 1988, para concretar mejor los lugares más apropiados para instalar los campamentos y, a la vez, hacer una inspección y recolección rápida de muestras; y una segunda visita en 1989, de gran envergadura, con numerosos científicos nacionales y extranjeros, a los fines de evaluar correctamente las riquezas naturales de toda el área.
FUDECI, consciente del enorme potencial biológico y geológico del área a ser explorada, tomo dos resoluciones de singular importancia:
- Primera: el organizar una expedición lo suficientemente grande como para cubrir adecuadamente todo el territorio seleccionado para la misma;
Segunda: lograr la mayor participación posible y factible económicamente, de científicos y naturalistas venezolanos.
Fueron invitados a participar en las expediciones importantes instituciones nacionales, como la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, IVIC, Ministerio de Energía y Minas, Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, INTEVEP, Universidad Central de Venezuela, Universidad Simón Bolívar, Museo Ornitológico William H. Phelps, Jardín Botánico y también, importantes centros científicos internacionales, como el American Museum of Natural History, el State Zoological Collections de Munich, Alemania y el Proyecto Biosphere II de los Estados Unidos.
La expedición fue un logro rotundo y abrió el camino a la tercera de las grandes expediciones científicas internacionales de FUDECI: la del Cerro Guaiquinima, la cual se realizó con pleno éxito a principios de 1990. Sin embargo, es de lamentar la terrible epidemia de paludismo que tuvieron que afrontar los expedicionarios de Tapirapecó, la cual causó la muerte de 101 indígenas en el alto Padamo y en el área explorada y la infección, con casos más o menos graves, de 40 de los exploradores, uno de los cuales es estuvo al borde de la muerte.
Se procedió en consecuencia a llevar a cabo los contactos del caso con los Ministerios de Educación y Defensa, con la Gobernación del actual Estado Amazonas, las autoridades eclesiásticas del área y con la Guardia Nacional, a los fines de cumplir con todos los requisitos exigidos y, a la vez, acelerar las acciones pertinentes.
Previo excelentes contactos con la Fuerza Aérea Venezolana, se logró sobrevolar íntegramente la zona por primera vez el día 9 de enero de 1988 en un aparato de transporte militar tipo G-222 (o "Golfo"), vuelo en el cual participaron el Presidente de FUDECI, Dr. Francisco Carrillo Batalla, el jefe de la Expedición, Dr. Eugenio de Bellard Pietri, y el Adjunto al mismo, Sr. Pedro Pérez Ramírez. En esa visita aérea los expedicionarios pudieron apreciar las dificultades muy obvias del terreno a explorar y las grandes distancias que tendrían que cubrirse en vuelos de helicóptero y en curiaras.
No contentos con esta primera observación, el Jefe de la Expedición y su Adjunto realizaron tres vuelos más en acronaves particulares tipo Turbocomander 840 (26 de enero) y Caravan I (8 a 10 de febrero y 5 de marzo), con las cuales fueron posibles excelentes pasos rasantes sobre los ríos Mavaca y Siapa y sobre la Serranía de Unturán. Con ellos quedaron precisados los sitios más adecuados para levantar el Campamento Base y los cuatro Campamentos de Avanzada (Tapirapecó, Unturán, Alto Siapa y Siapa Medio). También se llevó a cabo un vuelo rasante sobre todo el curso del río Mavaca desde la ubicación del Campamento Base hasta su desembocadura en el río Orinoco, frente a la misión salesiana de Mavaca.
Los dos últimos vuelos, realizados en una aeronave Caravan I de Aereotuy, contaron con aterrizajes en las misiones de La Esmeralda, Ocamo y Platanal, donde los misioneros salesianos ofrecieron generosamente todo el apoyo que fuera necesario para el éxito de la empresa. En La Esmeralda se contrataron indígenas para los trabajos de preparación de los campamentos y para el transporte en curiaras y bongos de los equipos y combustibles.
Vista ya con claridad la factibilidad de la expedición, se aceleraron en Caracas los contactos oficiales.
El Ministerio de Educación, habiendo considerado la importancia excepcional de la expedición, emitió a través de su Dirección de Asuntos Indígenas los permisos adecuados para la penetración en la zona y dio un apoyo económico.
El Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, a través de sus direcciones de Hidrología y Meteorología y de Cartografía Nacional suministró valiosos datos meteorológicos pertinentes al área a ser explorada y numerosos planos y mapas de la zona. Asimismo y a través de sus oficinas en Puerto Ayacucho, autorizó las talas menores que serían precisas para levantar los campamentos y helipuertos.
El Ministerio de Transporte y Comunicaciones, a través de su Dirección de Aeropuertos, suministró los datos correspondientes a las pistas de aterrizaje cercanas a la zona escogida.
Las Fuerzas Armadas de Cooperación (Guardia Nacional), en Puerto Ayacucho (Destacamento N° 6 l), dieron su autorización para la realización de la expedición en el Estado Amazonas y para el transporte del primer lote de combustibles (100 tambores) desde el Ocamo hasta el alto río Mavaca (Campamento Base).
La industria petrolera representada por Corpoven, S.A. donó los combustibles y puso a la orden de la expedición un magnífico grupo técnico audiovisual.
La empresa Acreotuy, por su parte, ofreció sus excelentes servicios con descuento para los expedicionarios.
IV La Primera Expedición (9 de marzo a 5 de abril 1988)
Habida consideración de la magnitud del trabajo exploratorio a realizarse, se hizo un análisis cuidadoso de los requerimientos en personal, y equipos, el cual puede resumirse como sigue:
A) Personal: El seleccionado, 33 personas en total, fue dividido en dos categorías: científico y directivo y de apoyo.
Personal científico: Fueron designadas las siguientes personas: Grupo ornitológico: el Museo Ornitológico William H. Phelps, integrado por: Ramón Aveledo Hostos, Presidente de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales como director; Gilberto Pérez Chinchilla, José Aquilino Lozano y José Gregorio Lozano, coleccionistas de aves. Grupo botánico: el Jardín Botánico contribuyó con la participación de Ivón Ramírez de Carnevali y Libia Laskowski. Entomología: en representación de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales concurrió Pablo Anduze. Ictiología: por el Instituto de Zoología Tropical de la UCV participó Ramiro Royero. Mineralogía: la recolección de minerales estuvo a cargo de Eugenio de Bellard Pietri.
Personal directivo y de apoyo: El personal directivo lo integraron Eugenio de Bellard Pietri, Jefe de la Expedición; Pedro Pérez Ramírez, Adjunto al Jefe de la Expedición, y Rodrigo Vásquez, Asistente al Jefe de la Expedición. El personal de apoyo quedó dividido como sigue: Personal de la Fuerza Aérea Venezolana (FAV): Mayor José Sotillo (Grupo Aéreo de Operaciones Especiales N° 10), Teniente José Ojeda y Sgto. Tec. 1a Luis A. Rojas Bompart. Personal Médico: del Proyecto Parima/Culebra: Loreta Márquez y José A. Mondello (Misión de Mavaca), Ernesto Carvallo (Misión de Ocamo) y Jaime Chacón (Misión de La Esmeralda). Personal obrero: Seleccionado en la Misión Salesiana de La Esmeralda; un capataz y doce indígenas (curripacos y yekuana).
B) Apoyo en comunicaciones: Los misioneros salesianos de toda el área dieron un apoyo invalorable con sus radios, puestos a la orden de la expedición sin restricciones. Los misioneros, padre Guerrino Friso desde la sede misionera en Caracas; padre Isaías Torres y misioneras en la misión de Ocamo; padre José Bórtoli, el hermano Juan Finkers y las misioneras de la Misión de Mavaca; padres Santos en la Misión de Platanal y Felicísimo en la de Esmeralda, aportaron crucialmente al éxito logrado por los expedicionarios en las remotas selvas de los confines del Estado Amazonas.
C) Apoyo audiovisual: El personal audiovisual fue contribuido por CORPOVEN, S.A., empresa petrolera filial de Petróleos de Venezuela, en las personas de Loen Sosa Marrero y Urbano Quintero Mora.
D) Equipos: Los equipos requeridos, enumerados en apretada síntesis, fueron: Equipos de Transporte: (a) Aéreo: aportado por la FAV: 3 vuelos del transporte C-130 (Hércules), 1 vuelo del transporte G-222 (Golfo) y 54 horas de vuelo de un helicóptero Bell UH-1H (b) Aéreo aportado por empresas privadas: 3 vuelos de un Caravan 1 de Acreotuy y un vuelo de un turbocomander 840. (c) Fluvial: 2 bongos grandes. Combustibles. Todos fueron aportados por CORPOVEN, S.A.: 162 tambores de JP-1 y gasolina de 83 octanos; 30.000 litros a granel de JP-1 y 300 latas de aceites varios.
V. SINTESIS DE LA PRIMERA EXPEDICION
El día 9 de marzo de 1988 se inició la expedición con vuelo a Puerto Ayacucho, capital del Estado Amazonas, y el 13 de marzo se concentró el personal y todo el material en la Misión Salesiana de Santa María de los Guaicas, mejor conocida como Misión de Ocamo, utilizándose para ello tres vuelos del gran transporte llamado Hércules (C-130).
El 15 de marzo, ya preparados en Ocamo los dos bongos cargados de equipos, zarpó un primer lote de 15 personas con destino al lugar escogido para la construcción del Campamento Base. Para el levantamiento de este se escogió la parte alta de la cuenca del río Mavaca, río de innumerables meandros, a unos 140 kilómetros fluviales de la Misión de Ocamo y a 100 de la desembocadura en el Orinoco del citado río, (Foto l). Con ello se hizo posible colocar tal campamento en el sitio más cercano posible a la Serranía de Unturán (que era uno de los objetivos fundamentales de la exploración prevista para 1989) y, a la vez, accesible tanto por vía fluvial como por helicópteros. Esta ubicación garantizaba, pues, amplias facilidades de evacuación para casos de emergencia, cosa que felizmente no aconteció. El Campamento Base recibió el nombre de Mrakapiwei, viejo nombre del shapono que existió allí.
El 18 se movilizó el resto del grupo expedicionario hacia el sur, con el mismo destino. El Campamento Base fue levantado por Rodrigo Vásquez en un claro que había ocupado un shapono yanomami en años anteriores, cuando el misionero salesiano Hermano Juan Finkers había tratado de contactar, ayudar y cordializar un poco con estos indígenas. En el lugar, aparte de algunos vestigios del shapono, sólo quedaba un excelente y muy amplio caney, el cual, por estar en magníficas condiciones, fue destinado al personal obrero. Para los expedicionarios se construyeron cuatro caneyes más, de menor tamaño, tres de ellos para uso como habitación y uno como laboratorio provisional y cocina. En el primer caney se colocó la radio entre los chinchorros del personal directivo. Estos caneyes fueron cubiertos con grandes encerados de camiones, lo cual significó un techado firme y seguro en escasos minutos. Cada caney tenía capacidad para diez personas.
El 20 de marzo quedó concluído un excelente helipuerto, si bien de dimensiones modestas, con el objeto de talar lo indispensable y así proteger el bellísimo bosque circundante. Los contactos por vía radial con Caracas se realizaban normalmente entre las 9:00 y 9:30 a.m. El dia 21 de marzo un grupo amistoso de indígenas yanomami visitó el campamento; los mismos tienen un shapono a unos dos kilómetros al sur del Campamento Base, aguas arriba del río Mavaca, de nombre Washewe. (Foto 2).
El 22 de marzo entró por primera vez el helicóptero de la FAV transportando a los científicos de la expedición. En su aneroide se pudo constatar que la cota del Campamento Base tiene 274 mts. s.n.m. En este día se iniciaron las labores de recolección ictiológica en el río Mavaca, inmediato al campamento. El día 23 se iniciaron las recolecciones botánicas. El 24 continuaron las recolecciones de muestras botánicas e ictiológicas y se iniciaron las ornitológicas. A estos fines se remontó el río Mavaca algunos kilómetros.
El día 25 despegó el helicóptero vía al sur, lo que permitió una excelente vista de la Serranía de Unturán, objetivo importante de la expedición planeada para 1989. Las mayores cumbres de este sistema montañoso superan largamente los mil metros. Se aterrizó en el hermosísimo río Siapa (alto Siapa) donde fueron recogidas muestras mineralógicas.
Fue en este sitio, escogido para situar al Campamento Siapa 1 (desembocadura del río Taríira en el Siapa), donde los expedicionarios hicieron contacto por primera vez con los yanomami del shapono Toshamoshteri, un grupo extremadamente primitivo cuyos individuos, hombres y mujeres, se nos presentaron totalmente desnudos (sin guayucos). (Foto 3). El primer contacto fue muy tenso ya que sólo habían tres expedicionarios (Ramiro Royero y dos maquiritares) y el grupo indígena, el cual avanzó en forma muy resuelta, constaba de varias decenas, armados con arcos y flechas. Felízmente, ambos grupos se lograron entender luego de largas conversaciones gracias a la excepcional suerte de que los dos maquiritares conocían la lengua yanomami e hicieron de intérpretes. La altura del lugar escogido para el Campamento de Avanzada Siapa 1 fue apreciado en el aneroide del helicóptero en 550 mts. s.n.m. Se voló luego hacia el sur, en dirección a la frontera con Brasil, y durante el vuelo fue descubierto un enorme cerro solitario inmediato a la Serranía de Tapirapecó, al cual se denominó "El Dinosaurio" por la semejanza que el mismo tiene con un prehistórico brontosaurio. De aquí el helicóptero condujo a los científicos a otro cerro de la misma serranía, el cual se encuentra al norte del Pico Tamacuari (2.340 mts.), el más alto de toda la Serranía de Tapirapecó. Luego de una difícil maniobra, se pudo descender sobre un verdadero filo de roca que integra parte de la cumbre de este cerro. En medio de bromelias, orquídeas y otras plantas hermosísimas, los científicos descendieron y establecieron un campamento de avanzada por tres días, tras los cuales retornaron por vía aérea al alto Siapa con colecciones apreciables de botánica y ornitología. El cerro visitado recibió de Ramón Aveledo el nombre de Cerro Tucusito vista la gran abundancia de estas bellas aves entre su magnífica vegetación. La altura del campamento de avanzada en el Cerro Tucusito fue fijada en 1.350 mts. s.n.m.
El 30, ya recorridas las áreas de Cerro Tucusito y del alto Siapa, se procedió a visitar en helicóptero un playón muy grande en el río Siapa medio, al pie de la magnífica Serranía de Unturán. Aquí pernoctaron varios miembros de la expedición en medio de un fuerte aguacero y la salida de regreso al Campamento Base fue decididamente difícil por el bajo nivel del techo de nubes sobre el área. La temperatura ambiental en el Campamento Base llegó en esa fecha a los 35° a las 5:40 de la tarde y a 42° en el helipuerto a pleno sol de mediodía.
El 2 de abril fueron evacuados los científicos al Ocamo luego de once días efectivos de estudio y recolección de muestras en el área explorada. El trabajo cumplido fue excelente. El 3 y 4 de abril fueron dedicados a desmontar el Campamento Base y el 5 de abril el grupo directivo de la expedición regresó a la base militar El Libertador, en Palo Negro, Estado Aragua, luego de 28 días en el Territorio Federal Amazonas.
VI. RESULTADOS PRELIMINARES DE LA EXPLORACION DE 1988
El logro más destacado de la expedición fue el reconocimiento aéreo y terrestre (en este caso selectivo) de una vasta zona de Venezuela hasta entonces inexplorado, que se ha estimado en 9.000 Km2 . Toda área explorada, sin excepción, fue fotografiada y registrada en valiosas cintas de videotape. Por cuanto respecta al material recolectado en esa primera expedición se pueden dar los siguientes datos muy sintéticos:
Minerales. Fueron detectados en las arenas y rocas recogidas en el río Siapa (alto medio) los siguientes minerales: columbita, tantalita, cianita, turmalina, circón, granate y estaurolita. Además, ha sido señalada en las muestras recogidas la presencia de los siguientes elementos metálicos poco comunes: ltrio, Cerio, Indio, Galio, Tungsteno y Molibdeno.
Fauna: Las recolecciones fueron muy modestas habida cuenta de que los científicos sólo pasaron once días en el área explorada. Aves: se recolectaron 62 especies, de las cuales una resultó nueva para la ciencia; Peces: se recolectaron centenares; Bivalvos: se obtuvieron algunos ejemplares de excepcional interés.
Flora: se recolectaron 400 números con un total de 42 familias de plantas superiores; además, helechos, hongos y musgos.
VII. SINTESIS DE LA SEGUNDA EXPEDICION
La segunda exploración realizada en la zona fue de muchas mayores proporciones y de excepcionales resultados científicos. El personal de esta segunda incursión fue de 126 personas, 55 de las cuales científicos (18 extranjeros).
Los cálculos y estudios logísticos fueron en extremo complicados y fueron resueltos con gran competencia y precisión por Pedro Pérez Ramirez, Adjunto al Jefe de la Expedición, eficazmente auxiliado ya en el terreno por Rodrigo Vásquez, Asistente al Jefe de la Expedición.
Desde luego, los requerimientos de materiales, equipos, alimentos y combustibles fueron de vastas proporciones. Se necesitaron diez vuelos de grandes transportes aéreos (seis del Hércules C-130 y cuatro del Golfo G- 222) y se utilizaron más de 110 horas de vuelos de helicópteros. Para lograr esta descomunal operación fueron necesarios 303 tambores de JP-1 para los helicópteros, 10 tambores de gasolina de 83 octanos para los motores fuera de borda y motosierras y 72 latas de aceite de dos-tiempos. La expedición se inició el 2 de enero y concluyó con gran éxito y magníficos resultados 88 días después, el 31 de marzo de 1989.
Resultó de importancia crucial la decisión del suscrito y de Pérez Ramírez de trasladar al Campamento Base de Mrakapiwei desde un principio la totalidad de los víveres y tambores de combustibles (JP-1, gasolina de 83 y aceite). (Foto 4). Fue un importante acierto, ya que la movilización del personal en helicópteros y bongos/curiaras/lanchas se hacía con gran precisión y efectividad, sin pérdida alguna de tiempo y sin correr riesgos de inmovilización por falta de combustibles o de alimentos. Mrakapiwei igualmente garantizó en 1989, al igual que en 1988, dos medios ágiles de acceso y de salida mediante un claro para dos helicópteros simultáneos y un muelle aceptable sobre el río Mavaca para la movilización fluvial rápida y efectiva en caso de necesidad. Los combustibles, víveres y equipos pesados, desde luego, fueron transportados al campamento base en bongos desde la misión de Ocamo, luego de un largo recorrido de unos 140 kilómetros.
El pequeño muelle construido sobre el Mavaca en 1988 fue ampliado, mejorado y dotado con una balsa montada sobre tres tambores vacíos, la cual permitía fácil acceso a los bongos y lanchas cuando las aguas del río subían desmesuradamente o bajaban muy por debajo del nivel de la explanada del campamento. Se construyeron y reestructuraron 5 caneyes dormitorios y 3.auxiliares (comedor, plantas eléctricas y protección de combustibles), cuyos techos eran inmensas lonas plásticas anaranjadas, al igual que en 1988.
Concluídos los arreglos de estas instalaciones y los servicios sanitarios independientes de hombres y mujeres el 19 de enero, se procedió a la apertura de seis campamentos de avanzada: Unturán (a 1.1 80 m.s.n.m.) en un estribo de la sierra del mismo nombre; Siapa 1 (550 m.s.n.m.) donde el río Taríira desemboca en el río Siapa; Siapa 2 (573 m.s.n.m.) algo más arriba del anterior; Siapa 3 casi al pie de Unturán; y Tamacuari 1 y 2 (1.475 y 1.525 m.s.n.m.) en la base de este imponente pico y distantes el uno del otro un kilómetro. El Siapa 1, abierto durante la expedición de 1988, fue reubicado en la margen izquierda del Taríira, al lado del shapono Toshamoshteri.
Una vez así organizado Mrakapiwei, se dio inicio a los traslados de los científicos y naturalistas a los distintos campamentos de avanzada, donde los mismos permanecían varios días antes de ser transferidos a otro campamento mientras simultáneamente desembarcaban nuevos investigadores de los helicópteros en el mismo lugar que los otros abandonaban una vez concluídos sus trabajos. (Foto 5). Para FUDECI resultó una gratísima satisfacción que muchos científicos refirieron posteriormente que habida cuenta de la riqueza de los ecosistemas visitados, hubieran requerido al menos varias semanas para lograr colecciones verdaderamente representativas de dichas localidades y adecuadas a sus aspiraciones. Ciertamente es de lamentarse que no se pudo satisfacer a los científicos y visitantes en estos deseos, pero existían dos limitaciones absolutamente terminantes: las horas de vuelo de helicóptero asignadas a FUDECI por el Ministerio de la Defensa, que gentilmente donaba este despacho, y la llegada inminente del "Invierno" (lluvias torrenciales). Por esta razón no se pudo localizar y explorar entre otros objetivos una cueva, al parecer habitada por aves según los yanomami (¿guácharos?), cercana al shapono Mishimishiteri, el cual fue visitado al oeste del Campamento Base de Mrakapiwei en helicóptero los últimos días de la expedición.
La zona inmediata al campamento base Mrakapiwei rindió excelentes resultados para los botánicos, orquideólogos, zoólogos, ictiólogos, mastozoólogos, entomólogos, herpetólogos y ornitólogos, pues constituye el corazón de la gran hoya hidrográfica del río Mavaca, la cual tiene una superficie de varios miles de kilómetros cuadrados. En curiaras y a pie hicieron sus largos recorridos por los alrededores del campamento, donde la temperatura llegaba a los 34° a mediodía. Los geólogos, por su parte, exploraron muy cerca de la Misión de Mavaca al cerro Wareprerepe y la Serranía de Watupatitiope y, posteriormente, la Serranía de Unturán, a la cual fueron trasladados en helicóptero. Al pie de esta serranía el río Siapa, nacido en el sur en la Sierra de Curupira, avanza hacia el noroeste para finalmente recostarse de la Serranía de Unturán buscando la cortada del Tepui Aracamuni, por la cual desciende para desembocar en el Caño Casiquiare.
Se abrió el campamento de avanzada Unturán en un hombro estrecho de la montaña a 1.180 m.s.n.m. Esta localidad dio valiosas contribuciones a la expedición tanto en botánica como en zoología. Cerca del campamento, una hondonada y un riachuelo de aguas casi negras cedieron valiosos especímenes a los naturalistas. (Foto 6).
El enorme valle del Siapa (Foto 7) fue objeto de numerosas investigaciones por parte de los naturalistas, los cuales usaron con gran intensidad y rotación los campamentos Siapa 1, 2 (Foto 8) y 3 escalonados sobre el río. La temperatura a la sombra registrada en Siapa 1 llegaba a los 35° a mediodía. Algo más al sureste, el Dinosaurio o Kairawe (nombre Yanomami), enorme mole de granito negro en gran parte desnudo de vegetación, constituye un hito espectacular que se levanta en medio de la inmensa y tupida selva que se extiende entre las serranías de Unturán y Tapirapecó. El río Siapa fue explorado desde varios kilómetros al este del campamento Siapa 2 hasta el río Codazzi y luego unos 50 kilómetros al oeste del Siapa 3 mediante el uso de un bongo grande construido en ese mismo lugar por los hábiles maquiritares que nos acompañaban en la tarea exploratoria. Las colecciones botánicas y zoológicas reunidas en el área del Siapa fueron muy valiosas, particularmente las de odonata.
El vuelo a la Serranía de Tapirapecó, cresta fronteriza que nos separa de Brasil, fue decididamente impresionante dado lo espectacular del pico Tamacuari (2.340 m.) cuya cara norte es una pirámide negra con una escarpa cercana a los mil metros, casi vertical, húmeda o cubierta de películas de agua que descienden de la punta del pico, casi siempre encapotado por un estupendo penacho blanco de nubes. (Foto 9). No hay plaga en esta zona y la temperatura es de unos gratos 11° en las mañanas. La zona está llena de bosques traficados por no pocas dantas (tapires) y gallitos de roca. Esta cresta fronteriza es la propia línea divisoria de aguas que separa las hoyas del Orinoco y del Amazonas.
Se abrieron al pie del citado pico los campamentos de avanzada Tamacuari 1 y 2 a los fines de dar una mayor flexibilidad a los investigadores. Durante las labores exploratorias, se vieron volar tres pequeños aviones brasileros, los cuales penetraban al norte del Tamacuari para luego regresar a la frontera y desaparecer hacia el sur. Esta situación hizo peligrosa crisis el 15 de marzo, cuando uno de los aviones se estrelló al pie del magnífico pico y se incendió. Los científicos norteamericanos que se encontraban en ese momento en el campamento Tamacuari 1 no pudieron hacer nada por la gran distancia que los separaba del lugar del accidente. A partir del regreso de los exploradores del Tamacuari se iniciaron, poco a poco, los trabajos de desmantelamiento y el traslado de los científicos a Caracas.
Resultó particularmente satisfactorio para FUDECI y para los jefes y organizadores de la expedición que todos los asistentes manifestaron al momento de su regreso a Caracas que Mrakapiwei había resultado el mejor campamento en el cual habían estado. Hubo desde luego grandes elogios para la naturaleza del área escogida por FUDECI como objetivo de esta gran expedición.
FUDECI destaca el valiosísimo apoyo que en todo momento recibieron los expedicionarios del excelente y muy activo personal médico. El aporte de todos fue excepcional, sobre todo cuando se desató la grave epidemia de paludismo que ocasionó la muerte de 101 indígenas y la afección de 40 de los expedicionarios, uno de ellos muy grave.
FUDECI también desea destacar por su gran trabajo y tecnicismo a los integrantes del valioso personal audiovisual que CORPOVEN le facilitó, el cual pudo recoger en videotape la maravilla del área explorada.
Pero ciertamente merece mención aparte y particularmente destacada la contribución del Ministerio de la Defensa, el cual seleccionó a un grupo de oficiales particularmente competentes y de una gran efectividad para acompañar a los expedicionarios, apoyarlos y darles el aporte logística que representan los grandes transportes Hércules (C-130) y Golfos (G-222) para el acarreo del centenar y pico de toneladas de material (equipos, alimentos y combustibles) y los helicópteros UH de la Fuerza Aérea Venezolana y del Regimiento Aéreo del Ejército para el movimiento del personal a los diversos campamentos. Mención aparte, también, merece la singular eficiencia de los pilotos de los helicópteros, cuya pericia y dominio de vuelo fueron sin duda un factor crucial para el éxito del trabajo que se logró.
FUDECI deja igualmente testimonio de su reconocimiento al Ministerio de Educación por su apoyo en la obtención de la permisología requerida y por su aporte económico. Y a Industrias Pampero por su donación de grandes volúmenes de alcohol etílico para la preservación de las muestras biológicas.
Realmente excepcional fué el gran apoyo logística de Petróleos de Venezuela a través de su filial CORPOVEN, la cual contribuyó de manera contundente y constante al éxito de la expedición con su entrega de todo el combustible para los Hércules, Golfos y helicópteros (JP 1) y motores fuera de borda (gasolina de 83) y los aceites. Sin este aporte de primerísima importancia la expedición no se hubiera podido ni siquiera planificar.
A todos los que aportaron e hicieron posible esta notable expedición, el profundo reconocimiento de FUDECI.
PRIMEROS RESULTADOS CIENTIFICOS
Los valiosos resultados científicos de estas dos expediciones pueden agruparse bajo veinte ciencias o especialidades, a saber: astronomía, geografía, meteorología, hidrología, geología, mineralogía, espeleología, botánica general, orquideología, bromeliología, malacología, entomología, parasitología, herpetología, ictiología, ornitología, mastozoología, arqueología, virología y medicina.
Por ser de indiscutible valor a todo interesado en la realidad física y biológica de Venezuela en general, y del extremo meridional del Estado Amazonas en particular, resumo a continuación en apretada síntesis, los resultados que han sido comunicados hasta el momento a FUDECI(*). Al respecto es bueno recordar que los trabajos de clasificación de algunas especies nuevas, como es el caso de la correcta identificación de los especímenes entomológicos, es tarea compleja y dilatada.
Lamentablemente, algunos participantes no cumplieron su compromiso con FUDECI de enviar a esta, oportunamente, los resultados finales de sus investigaciones, pese a los recordatorios que se les formularon en varias oportunidades y al hecho de haber firmado un documento de compromiso formal apropiado al caso. Otros naturalistas concurrentes se contentaron con la entrega que hicieron el día de su regreso de un compendio apresurado, escrito a mano y en extremo abreviado, contentivo de observaciones y comentarios muy elementales que, desde luego, no estaban a la altura del enorme esfuerzo y costos incurridos por FUDECI para brindarles el privilegio de investigar un territorio virgen, totalmente inexplorado hasta ese momento. Estos investigadores tampoco remitieron a FUDECI el estudio formal y apropiado que se esperaba de ellos. El tiempo transcurrido desde la finalización de la segunda explotación (31 de marzo de 1989) hasta la fecha, llega en diciembre de 1995 a los seis años y nueve meses, lapso que excede ampliamente cualquier estimación de duración aceptable para un trabajo de investigación normal. El Grupo Biosphere II, integrado por 7 investigadores, no envió trabajo alguno.
1. Astronomía-.
Fue cubierta por el Prof. Hugo Castañeda, Maximiliano Bandres, Lesbia Toro y Nicola Rocco (Observatorio Cagigal y Sección de Astronomía de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales), los cuales hicieron numerosas observaciones de todo tipo. La zona explorada, a pesar de los bruscos cambios climáticos que presenta, tiene una muy baja turbulencia a 20° y 30° sobre el horizonte, lo que condujo a concluir que a 90° no hay turbulencia alguna. Al efecto se hicieron 50 mediciones. En cuanto a la actividad solar se reunió un excelente material. Como dato resaltante se puede señalar que se logró un registro diario del comportamiento inusual de una gran mancha solar. Se hicieron 13 pruebas fotográficas con una película de alta sensibilidad (1.600 ASA). Con fines dendrocronólogicos, se tomaron 10 muestras de árboles de la zona que presentaron características apropiadas para dicho estudio. También se obtuvieron excelentes fotografías astronómicas de distintas fases de la luna. Finalmente se verificaron las alturas y coordenadas de todos los campamentos y se llevó un registro de temperaturas y de octavos de nubosidad.
I.a información precedente se extrajo de las anotaciones recibidas de los participantes antes de su regreso a Caracas ya que la redacción final de estos trabajos no fue recibida por FUDECI.
2. Geografía:
La cubrió el suscrito (Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales/Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales). La expedición cubrió por aire, ríos y tierra un área de aproximadamente 9.000 Km2 (algo menos que las superficies sumadas del Distrito Federal y Estado Miranda), 8.000 de los cuales fueron áreas vírgenes, nunca antes exploradas. El polígono que conforma la zona visitada tiene forma de martillo y queda determinado en líneas generales de la siguiente manera: de norte a sur, desde la misión de Santa María de los Guaicas o misión de Ocamo hasta la frontera con Brasil en la Serranía o Sierra de Tapirapecó, y de este a oeste, desde los primeros afluentes grandes de las cabeceras del río Siapa hasta el cerro o tepui Aracamuni. Los exploradores pudieron recorrer el río Mavaca desde su desembocadura en el Orinoco hasta más arriba del campamento base de Mrakapiwei, y explorar áreas vírgenes nunca antes vistas por naturalistas. Tal es el caso de la Serranía de Watupatitiope (al este del Mavaca), la Serranía de Unturán en su parte central, el río Siapa desde que recibe sus primeros afluentes mayores hasta casi el Aracamuni, y la Serranía de Tapirapecó en su sector central. Del área así nombrada en detalle, sólo había sido visitado con anterioridad el río Siapa en 1973, y ello en un pequeño sector gracias al helicóptero utilizado por miembros del Departamento de Demarcación de la Dirección de Fronteras del Ministerio de Relaciones Exteriores. Entre los detalles geográficos más espectaculares observados por la expedición de FUDECI hay que mencionar al cerro El Dinosaurio (llamado Kairawe por los indígenas yanomami del área) y el pico Tamacuari, de 2.340 m., sólo superado en el sur de Venezuela por los picos Phelps, Cardona y Maguire del macizo de La Neblina. Se trata de una enorme pirámide de granito negro, casi siempre coronada con un penacho de nubes y cubierta por una película constante de agua, todo lo cual la hace singularmente sobrecogedora. En resumen, se explotó, estudió y fotografió un vasto territorio, hermoso e impresionante.
Este estudio geográfico detallado será publicado en el Boletín de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.
Las mediciones completas de temperatura, pluviosidad y velocidad del viento fueron registradas por la Lic. Alicia Moreau Domínguez y Orangel Hernández (Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables), quienes levantaron en el campamento base de Mrakaplwei una estación meteorológica muy completa. También se hicieron observaciones en el río Siapa. Los registros fueron entregados al MARNR para su correc to procesamiento. La información precedente se recibió durante la expedición. La redacción final de los estudios realizados no fue recibida por FUDECI.
4. Hidrología
Fue encomendada por el MARNR al hidrólogo Ing. David Pérez Hernández. Se llevaron a cabo mediciones hidrológicas en los ríos Orinoco (sector de Mavaca), Mavaca y Siapa y de varios afluentes de estos ríos. Tales estudios comprendieron levantamientos de perfiles, secciones batimétricas, muestras de sedimentos, mediciones de pH y mediciones térmicas de las aguas. Las mediciones hidrológicas y de sedimentos practicadas durante el reconocimiento indican que, en este período, el rendimiento de escorrentía del, río Mavaca así como la producción de sedimentos, son notablemente superiores respecto a los del Siapa, lo cual no refleja la relación entre sus áreas drenadas que es de 112. Los contrastes se atribuyen a las características fisiográficas exhibidas por ambas cuencas, especialmente en la topografía, relieve y naturaleza geológica, causas que determinan una mayor capacidad de almacenamiento de agua en la cuenca del Mavaca y a un más eficiente drenaje superficial en la del Siapa. Los resultados obtenidos reflejan condiciones particulares de ambos ríos, habiéndose ampliado el análisis en el primero, donde se dispone de registros previos de niveles, caudales y sedimentación.
Dentro del comportamiento hidrológico del río Mavaca destaca la persistencia de los altos niveles (o caudales), lo que determina importantes procesos en la evolución de la planicie y controla importantes mecanismos erosionales, de meteorización así como de transformación de la biomasa. Resultados de las mediciones de algunas propiedades físico-químicas de las aguas de estos ríos y de varios tributarios, evidencian un carácter ácido y muy bajo contenido de minerales disueltos, tal como lo reflejan los valores del pH y conductividad eléctrica.
Los científicos norteamericanos del Grupo Biosphere II también hicieron observaciones y estudios de las llamadas "aguas negras" y del pH variable de las mismas, el cual fluctuaba entre 5,2 y 6,5. A estos efectos tomaron muestras y se identificaron las diversas especies que vivían en dichas aguas (crustáceos, moluscos, anélidos y peces). Un pequeño tributario del río Siapa acusó un pH de 6,7 mientras que un arroyo en la Serranía de Unturán marcó 4,4. El pH de la lluvia en esta serranía llegó a 5,2 en la cota de los 1.300 metros.
5. Geología:
Los estudios geológicos estuvieron a cargo de los Drs. Gustavo Ascanio (Ministerio de Energía y Minas) y Wolfgang Scherer (INTEVEP). Sus hallazgos se pueden sintetizar como sigue: encontraron un Complejo Basal de augengneises cubierto en gran parte por rocas volcánicas extrusivas (lavas y piroclastos) y plutónicas del Grupo Cuchivero. En posición discordante yace la Formación Unturán, constituida por areniscas continentales, metamorfizadas y plegadas, de color blanco. La falla del río Siapa gobierna el curso de este río hasta cerca de su confluencia con el río Ararí. A partir de este punto, el curso del Siapa es controlado por la estratificación de las areniscas de la Formación Unturán y de las rocas piroclásticas estratificadas del Grupo Cuchivero. Limitado por las fallas normales del río Siapa y del río Castaño, se encuentra al sureste el bloque hundido de Tapirapecó.
Este breve párrafo sintetiza el extenso estudio presentado por ambos investigadores a FUDECI.
6. Mineralogía:
Correspondió al Dr. Wolfgang Scherer (INTEVEP). Fueron detectados en las arenas y rocas recogidas en el río Siapa y sus afluentes los siguientes minerales: columbita, tantalita, cianita, turmalina, circón, granate y estaurolita. Además se determinó la presencia de los siguientes elementos en las muestras recogidas: itrio, cerio, indio, galio, tungsteno, molibdeno, bario y boro.
Correspondió la coordinación al suscrito. Al oeste del pico Tamacuari y entre las rocas fue detectada inesperadamente la presencia de 20 simas y un abrigo rocoso por parte de los escaladores que abrieron el Campamento Tamacuari II: Víctor Alexander Angulo, Alexis Martínez, Javier Chacón y Martín Alayón. Las simas, no totalmente verticales y de profundidad desconocida, se abren entre rocas muy lisas y resbalosas. lamentablemente, los citados escaladores no pudieron explorarlas por falta de equipos apropiados en la oportunidad del vuelo que hicieron al lugar. Dado el riguroso programa de las investigaciones científicas a realizarse, los espeleólogos estaban programados para explorar tales simas al final de la expedición, una vez concluídas las investigaciones botánicas, zoológicas y geológicas, pero la terrible epidemia de paludismo que azotó al Estado Amazonas desde el río Cuntinamo hasta la Serranía de Unturán agotó las horas de vuelo dis ponibles en viajes de socorro a las áreas asoladas por el terrible flagelo y fue necesario regresar a la civilización sin haber explorado tales simas, las más meriodionales del país.
Igual sucedió con una cueva, supuestamente habitada por aves (¿guácharos?), cercana al shapono Mishimishiteri, al oeste del campamento base de Mrakapiwei, y aguas arriba del río Mavaca. Esta exploración tampoco fue posible por falta de tiempo para preparar una visita especial en helicóptero y por las mismas razones arriba explicadas.
8. Botánica General:
Estuvo a cargo de los investigadores nacionales Ivón Ramírez de Carnevali y Libia Laskowski, ambas del jardín Botánico de Caracas, y Edgar Gutiérrez, del MARNR de Puerto Ayacucho; y de los científicos norteamericanos del Grupo Biosphere II: Linda Susan Leigh, Andrew James Henderson, William Scott, Hans T. Beck y Casey Huckins. Se recogieron numerosísimas muestras (números) de toda clase de plantas, muchas de las cuales resultaron nuevas para Venezuela y aún para la ciencia. En total los norteamericanos colectaron 188 números de 96 géneros pertenecientes a 47 familias. A continuación enumeramos las familias que los científicos norteamericanos reportaron haber coleccionado:
(1) Campamento Base Mrakapiwei: Sapindaceae, Leguminosae, Rubiaceae, Myrtaceae, Annonaceae, Palmae, Orchidaceae, Araceae, Costaceae, Bromeliaceae; (2) Río Mavaca: Palmae; (3) Serranía de Unturán: Bromeliaceae, Orchidaceae, Rapataceae, Palmae; (4) Area del Tamacuari: Bromeliaceae, Orchidaceae, Compositae, Cricaceae, Sapindaceae, Lentibulariaceae, Palmae.
También se colectaron briofitas, líquenes y numerosos helechos. Muchas de estas plantas resultaron de gran interés, particularmente la colección de Palmae recogidas por el Grupo Biosphere II: 16 especies en el Campamento Base, 6 en el río Mavaca, 4 en la Serranía de Unturán y 2 en el área del Tamacuari.
La información precedente se extrajo de las anotaciones recibidas en el Campamento Base de los participantes del Grupo Biosphere II antes de su regreso a Caracas. La redacción final de los trabajos botánicos realizados durante la expedición no ha sido recibida por FUDECI.
9. Orquideología y Bromeliología:
Esta labor la desempeñaron fundamentalmente el Dr. Gustavo Santana (Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales) y los botánicos norteamericanos del Grupo Biosphere II, pero las botánicas Ivón de Carnevali y Libia Laskowski y Edgar Gutiérrez también colectaron algunos especímenes. De las especies de orquídeas colectadas por Santana, 27 lo fueron en la zona del río Mavaca (Géneros: Brassia, Catasetum, Dichaea, Encyclia, Epi- dendrum, Macradenia, Maxillaria, Macroclinium, Galcottia, Octomeria, Oncidium, Pleurothallis, Polystachya, Rodriguezia y Stelis), 9 en el río Siapa (Géneros: Brassia, Campylocentrum, Dimerandra, Epidendrum, Pleurothallis, Psygmorchis, Rodriguezia y Schomburgkia) y 21 en el área del cerro Tamacuari (Géneros: Acineta, Brachionidium, Elleanthus, Epidendrum, Epistephium, Eriopsis, Galcottia, Hexadesmia, Jacquiniella, Le- phantes, Malaxis, Maxillaria, Oncidium, Phragmipedium, Pleurothallis, Scaphyglottis y Sobralia).
El Dr. Santana, experto en bromelias, colectó 9 de estas plantas en el área del río Mavaca (Géneros: Aechmea, Araecoccus, Guzmania, Neoregelia y Tillansia), 6 en el río Siapa (Géneros: Aechmea, Streptocalyx y Tillansia) y 3 en el área del cerro Tamacuari (Géneros: Guzmania, Pitcairnia y Vriesea).
FUDECI sólo recibió el extenso y detallado trabajo del Dr. Santana.
10. Malacología:
Los estudios malacológicos de la expedición estuvieron bajo la responsabilidad del Prof. Rafael Martínez Escarbassiere (Instituto de Zoología Tropical) con la contribución del Lic. Ramiro Royero (IZT y FUDECI). En raudal de Toshamoshteri, en el alto río Siapa, pudieron colectar dos interesantes especies: el Diplodon granosus granosus, identificado por primera vez en Venezuela, y el Doryssa hohenackeri kappleri, colectado por segunda vez en el país.
Asimismo el Prof. Rafael Martínez hizo una interesante colección de oliquetos en las márgenes del río Mavaca, entre ellos el Rhinodrilus elisianae y el Pseudochibui mavaca, especie nueva del nuevo género Pseudochibui. Además se recolectaron: el Andiorrhinus venezuelanus tauromanensis, especies nueva, coleccionada por el Lic. Royero.
11. Entomología:
La colección y estudios entomológicos quedaron a cargo de un nutrido grupo de especialistas: Dr. Pablo Anduze (Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales), Dr. Jurg de Marmels y Aníbal Chacón (Instituto de Zoología Agrícola - UCV), Octavio Manuel Suárez (IVIC), John E. Lattke Bravo (Universidad Simón Bolívar), Dr. David A. Grimaldi (American Museum of Natural History); y Dr. Dan Polhemus y Chris Luckett (Grupo Biosphere II). Se pueden adelantar por los momentos los siguientes datos muy generales: en el área de Mavaca, Dan Polhemus colectó insectos acuáticos en aguas negras de pH 5,6 pertenecientes a 5 familias y subacuáticas de 6 familias; en Unturán, en aguas con un pH de 4,4 dos familias acuáticas y numerosos ejemplares pertenecientes a 4 órdenes subacuáticos. En total el Grupo Biosphere II capturó unos mil insectos de estos dos tipos mencionados. Los científicos estiman que la mayor parte de las especies resultarán nuevas para la ciencia, particularmente las de la Serranía de Unturán.
El Dr. Jurg de Marmels colectó cerca de 300 ejemplares de libélulas correspondientes a 80 especies de 46 géneros pertenecientes a 12 familias. Fueron coleccionadas tres especies nuevas: Dimeragrion unturanense, Leptobasis yanomami y Lestes debellardi, y otras cinco especies representan nuevos registros para Venezuela. Las larvas previamente desconocidas de siete especies fueron estudiadas y descritas. Sólo cerca del 50% de las especies encontradas han sido registradas previamente para la región del Cerro de la Neblina.
John E. Lattke Bravo (Universidad Simón Bolívar y Fundación Terramar), especializado en hormigas, recolectó 66 especies distintas, de las cuales una resultó nueva para la ciencia (una Gymnomyrmex), y seis especies nuevas para Venezuela (Centromyrmex brachycola, Dendromyrmex cf. chartifex, Dendromyrmex traili, Gnamptogenys haenschi, Odontomachus spissus, Pachycondyla procidua).
La Facultad de Agronomía de la UCV logró clasificar de las colecciones de insectos recolectados durante la expedición por los diversos participantes, centenares de especies, las cuales fueron estudiadas e identificadas por la Comisión de Estudios para Graduados.
El Dr. David Grimaldi del American Museum of Natural History, logró una colección ciertamente numerosa: unos 2.600 ejemplares de dípteros; numerosos hymenópteros, coleópteros, isópteros, odonata y lepidópteros. Grimaldi estima que muchos de los expertos que estudian este vasto material entomológico finalizarán sus estudios en unos 5 a 10 años, tal es la complejidad de la tarea y el número de ejemplares a examinar.
En materia de entomología FUDECI recibió tan sólo los trabajos finales de Jurg de Marmels y de John E. Lattke, y notas a mano de David Grimaldi.
12. Parasitología:
Estuvo a cargo del Dr. Ricardo Guerrero (Instituto de Zoología Tropical de la UCV). Se colectaron numerosos parásitos al estudiar los diversos animales capturados, fundamentalmente los mamíferos. En síntesis: 11 familias de ectoparásitos y 4 familias de endoparásitos fueron identificadas en el material examinado.
FUDECI no ha recibido el trabajo final correspondiente a estas investigaciones.
13. Herpetología:
El trabajo herpetológico lo realizaron los científicos Charles W. Myers, Charles J. Cole, John W. Daly, Maureen A. Donnelly y Carol R. Townsend, todos del American Museum of Natural History, y el Sr. Helmut Mägdefrau, del State Zoological Collections, de Munich, Alemania. Los científicos norteamericanos hicieron una colección de 328 números de anfibios y reptiles. La colección final constó de 59 especies (33 anuros y 26 serpientes y lagartos). Como comparación, el campamento base de La Neblina produjo 33 especies de anuros, 19 de lagartos y 26 de serpientes. El campamento base de Mavaca, en contraste, cedió 21 anuros, 11 lagartos y 8 serpientes. Los campamentos de Unturán y Tamacuari cedieron, como era de esperarse, pocas especies, pero se observó el detalle sorprendente de que Unturán y Tamacuari tienen faunas distintas, de donde provendrán las especies nuevas que se logren determinar.
El Sr. Mägdefrau hizo también una colección muy valiosa de herpetofauna, si bien menor que los científicos norteamericanos. Los anfibios resultaron ser especies interesantes.
La redacción final de los trabajos de herpetología realizados durante la expedición no ha sido recibida por FUDECI.
14. Ictiología:
Los estudios ictiológicos de la expedición estuvieron a cargo de los Drs. Antonio Machado Allison (Instituto de Zoología Tropical de la UCV) y Carl M. Ferraris, jr. (American Museum of Natural History) y del Lic. Ramiro Royero (IZT de la UCV y FUDECI), asistente científico del presidente de FUDECI. Las colecciones fueron hechas en dos cuencas hidrológicas de primera importancia: las de los ríos Mavaca y Siapa, el primero afluente del Orinoco y el segundo del Caño Casiquiare, tributario de la cuenca del Amazonas. Se realizaron 18 muestreos en la cuenca del Mavaca y 12 en la del Siapa. Además, se pudo obtener una muestra de peces en un arroyo del Pico Tamacuari (± 1.400 mts), la cual representa uno de los primeros registros de peces de un tepuy. Como la recolección de especies se hizo a finales de marzo de 1989, numerosas especies de peces estaban en el comienzo de la etapa de reproductiva, lo cual permitió la obtención de información sobre el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios y datos de la fecundidad absoluta de los peces del área. Se colectaron cerca de 60 especies, de las cuales posiblemente once podrían ser especies nuevas para la ciencia. En el alto río Siapa se logró recolectar un nuevo género y especie de Glandulocaudinae (carácido) el cual recibió el nombre de Ptychocharax rhyacophila.
FUDECI no ha recibido los trabajos finales de ictiología; las notas precedentes han sido extraídas de las informaciones a mano recibidas durante la expedición.
15. Ornitología:
La recolección de las aves del área explorada estuvo a cargo de los representantes del Museo Ornitológico William H. Phelps de Caracas, Srs. Ramón Aveledo Hostos, curador del museo citado, y Gilberto Pérez Chinchilla, José Gregorio Lozano y José Aquilino Lozano, coleccionistas, y los científicos del American Museum of Natural History, George Barrowclough y Patricia Escalante-Pliego. El grupo del Museo Phelps logró recolectar 83 aves de las cuales un tucusito resultó ser una nueva subespecie de la familia Trochilidae y recibió el nombre de Amazilia viridigaster laireti. Fue capturado en el Cerro Tucusito, al norte del pico Tamacuari.
Los científicos del American Museum colectaron 31 especies en el área de Tamacuari, 15 en la Serranía de Unturán y 75 en el campamento base de Mrakapiwei y en el campamento Siapa II. Las aves colectadas en el área de Tamacuari resultaron ser las típicas de los tepuyes de la parte meridional del Estado Amazonas y difieren poco de las estudiadas en el Cerro La Neblina y en el Duida, lo cual resultó un poco sorprendente. En la Serranía de Unturán se observó una ausencia de las aves típicas de los tepuyes a pesar de que el habitat era el adecuado para las mismas. Algunas especies, comunes en otros tepuyes, no fueron detectadas, como es el caso de Atlapetes personatus, Turdus olivater y Campylopterus duidae.
FUDECI sólo recibió el trabajo correspondiente a la Serranía de Unturán de Barrowclough y Escalante. La mayor parte de las notas precedentes se obtuvieron de las informaciones a mano recibidas durante la expedición.
16. Mastozoología:
La recolección de mastozoología fue responsabilidad de los Drs. Juhani Ojasti y Ricardo Guerrero, del Instituto de Zoología Tropical de la UCV, y colaboraron Omar Hernández (Profauna-MARNR) y Paul Choucair. Se colectaron interesantes e inesperadas especies, entre ellas el roedor Dactylomys dactylinus (primer registro en Venezuela). Se colectaron en total 160 mamíferos, los cuales representan 48 especies.
El éxito de captura de mamíferos resultó relativamente bajo en las estaciones muestreadas; por limitaciones de tiempo el esfuerzo muestras resultó insuficiente para lograr una lista representativa de la mastofauna de las localidades visitadas. En efecto, el total de especies registradas no alcanzó las cifras reportadas de otras localidades del sur del Estado Amazonas (en la expedición al Cerro de la Neblina se colectaron 102 mamíferos). Aparte del novedoso hallazgo de la presencia de Dactylomys en el territorio venezolano y su relativa abundancia en el alto Mavaca y río Siapa, merece mencionarse el hallazgo del roedor Neacomys guyanae, citado solamente para el Cerro Duida. Entre los murciélagos, Carollia castanes y Vampyressa bidens no habían sido señaladas hasta ahora para esta zona. Resultó llamativa la dominancia de Rhinophylla pumilio, considerada generalmente como una especie rara, en el bosque húmedo de la Serranía de Unturán. En relación a los mamíferos de mayor porte llamó la atención la abundancia de lapas y dantas, particularmente en el alto río Siapa.
17. Arqueología:
El descubrimiento aguas abajo de Mavaquita (shapono sobre la margen derecha del río Mavaca) de petroglifos precolombinos fue una sorpresa inesperada para los científicos integrantes de la expedición. En ausencia de Arqueólogos en el equipo explorador, el suscrito tomó las notas del caso y se hicieron fotografías apropiadas de los diversos petroglifos e incisiones. Se trata de varios peñones semiesféricos de aplita (modalidad del granito) que afloran en verano en la margen izquierda del río Mavaca, a unos 30 minutos de navegación en bongo, aguas abajo del shapono yanomami mencionado. Los petroglifos no se hacen evidentes a menos que el visitante se acerque a los peñones y observe a los mismos con alguna atención. Hay dos peñones con marcas obvias: uno bajo y relativamente plano presenta una serie de interesantes incisiones o canales, algunos de ellos paralelos entre sí y otros convergentes y entrecruzados. Por su profundidad, número y distribución suponemos sean amoladores, o sea ranuras en las cuales los indígenas primitivos del área daban filo a sus piezas líticas cortantes. El otro peñón, bastante más alto, presenta dibujos en parte antropomorfos o mágicos. Tiene esculpida en la parte posterior una cara o más- cara ceremonial con adornos, la cual tiene cierto parecido con una lechuza. Los otros petroglifos consisten en puntos acoplados, varios surcos largos con curvatura y dos círculos. Los petrogilfos se encuentran en bastante buen estado. La cara o máscara tiene unos 32 centímetros de ancho. Durante la época de las lluvias es de presumirse que los petroglifos permanecen varios meses bajo el nivel de las aguas. En ningún otro sitio de toda el área explorada se vieron vestigios culturales de hombres primitivos. En ese sentido, esta localidad arqueológica del río Mavaca es única hasta ahora.
18. Virología:
Los estudios correspondientes a esta especialidad fueron conducidos por los Drs. Octavio Manuel Suárez Freites, Raoul Walder y Gerhard Hunsman del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Fueron identificadas un total de 25 especies de Culicidae y una especie de Simuliidae a partir de las colecciones realizadas en las cuencas de los ríos Mavaca y Siapa. Dos especies de Culicidae, Sabethes soperi y Culex (Mel.) comatus son señalados por primera vez para Venezuela y 11 especies para el Estado Amazonas. Por otra parte 481 ejemplares pertenecientes a 7 especies fueron probados para Arbovirus resultando negativos. Los resultados obtenidos no son definitivos ni concluyentes y queda material de tres especies para nueva revisión y estudio. De los 975 ejemplares de dípteros colectados, el 79% correspondió a adultos y el 21% a larvas. Entre los dípteros colectados hay que señalar la presencia del Anopheles (N) darlingi, el principal transmisor del paludismo en Venezuela. Indudablemente, la muerte de 101 indígenas en el Estado Amazonas durante la expedición en el área que se extiende desde el río Cuntinamo hasta la Serranía de Unturán, subraya la peligrosa presencia y amenaza de esta terrible enfermedad. También se detectó entre los dípteros capturados un ejemplar de Haemagogus celeste, señalado en la transmisión selvática de la fiebre amarilla.
19. Medicina:
La redacción del informe médico de la expedición correspondió a la Dra. Irene Szczedrin Von Hartman, médico cirujano que acompañó a los expedicionarios. Se evaluaron en el área del campamento de Mrakapiwei el personal adscrito a la expedición, personal obrero makiritare (curripacos y yekuana) e indígenas yanomami residentes habituales del área del alto río Mavaca, un total de 65 pacientes (18 de ellos yanomami). También recibieron atención médica yanomamis residentes en 2 shaponos del alto río Mavaca y en el shapono Toshamoshteri, sobre el río Siapa. Los indígenas presentaron una rápida respuesta satisfactoria a la aplicación de los antibióticos. Los medicamentos aportados por el grupo expedicionario y las Fuerzas Armadas fueron donados en su totalidad a las misiones de Mavaca, Ocamo y La Esmeralda como contribución al aspecto sanitario del área.
La relación que antecede pone de manifiesto, en apretada síntesis, la importancia excepcional del cúmulo de trabajos científicos y exploratorios realizados durante esta expedición multidisciplinaria, sin precedentes en Venezuela. Durante la misma se cumplieron objetivos y observaciones con gran precisión y efectividad excepcional gracias al notable apoyo que se recibió, también sin precedentes.
Sin este apoyo entusiasta, masivo, generoso, preciso y constante, hubiera sido totalmente ilusorio preparar tamaña expedición científica multidisciplinaria e internacional. FUDECI y el suscrito dan efusivas gracias a las generosas instituciones cuya visión realista de los verdaderos valores nacionales permite hoy un mejor conocimiento del territorio más austral de Venezuela: el Estado Amazonas.
Las transparencias que ilustran este trabajo fueron tomadas por Rodrigo Vásquez, Pedro Pérez Ramírez, Helmut Mägdefrau, Wolfgang Scherer y Eugenio de Bellard Pietri.
LISTA DE TODAS LAS PERSONAS QUE CONCURRIERON EN 1988 Y 1989 A LA EXPEDICION CIENTIFICA A LA SERRANIA DE TAPIRAPECO DEL ESTADO AMAZONAS
1. CIENTIFICOS Y NATURALISTAS
A. VENEZOLANOS 37:
1. Botánicos:
Edgar Gutiérrez - MARNR - Puerto Ayacucho
Ivón Ramírez de Carnevali - Jardín Botánico
Libia Laskowski - Jardín Botánico.
2. Orquideólogos/Bromeliólogos:
Gustavo Santana -SVCN.
3.Ictiólogos:
Antonio Machado Allison - Instituto de Zoología Tropical-UCV
Ramiro Royero León - Instituto de Zoología Tropical-UCV
4. Entomólogos:
Pablo Anduze - Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales
Jürg de Marmels - UCV
John E. Lattke Bravo - USB
Aníbal Chacón - UCV
5. Ornitólogos:
Ramón Aveledo Hostos - Museo Ornitológico WH. Phelps
Gilberto Pérez Chinchilla - Museo Ornitológico WH. Phelps
José Gregorio Lozano - Museo Ornitológico WH. Phelps
José Aquilino Lozano - Museo Ornitológico WH. Phelps
6. Mastozóologos:
Juhani Ojasti - UCV
Ricardo Guerrero - UCV
Omar Hernández - MARNR
Paul Choucair - Univ. Corpus Christi - USA.
7. Epidemiólogos y Virólogos:
Raoul Walder - IVIC
Octavio Manuel Suárez Freites - IVIC
8. Geólogos:
Gustavo Ascanio - MEM
Wolfgang Scherer - INTEVEP
9. Meteorólogos:
Alicia Moreau - MARNR
Orangel Hernández - MARNR
10. Astrónomos:
Hugo Castañeda - SVCN
Maximiliano Bandres - SVCN
Lesbia Toro - SVCN
Nicola Rocco - SVCN
11. Espeleólogos:
Eugenio de Bellard Pietri - SVCN
Pedro Pérez Ramírez - SVCN
Víctor Alexander Angulo - SVCN
Rodrigo Vásquez - SVCN
Alexis Martínez - SVCN
12. Hidrólogos:
David Pérez - MARNR
13. Malacólogos:
Rafael Martínez Escarbassiere - Instituto de Zoología Tropical - UCV
14. Montañismo:
José Martín Alayón - SVCN
Javier Chacón - SVCN
B. EXTRANJEROS
a) Botánicos
Linda Susan Leigh
Andrew James Henderson
William Scott
Hans T. Beck
b) Ecólogos:
Casey Huckins
c) Entomólogos:
Dan Polhemus
d) Zoólogos:
Chris Luckett
2. American Museum of Natural History - Nueva York.
a) Entomólogos:
David A. Grimaldi
b) Herpetólogos:
Charles W. Myers
Charles J. Cole
John W. Daly
Maureen A. Donnelly
Carol R. Townsend
c) Ictiólogos:
Carl M. Ferraris jr.
d) Ornitólogos:
George F. Barrowclough
Bertha Patricia Escalante-Pliego
3. IVIC - Pipe
Epidemiólogo:
Gerhard Hunsmann
a) Herpetólogo:
Helmut Mägdefrau
II PERSONAL NO CIENTIFICO
A) 28 Militares:
Tcnel. Sergio Rafael Milano - Antropólogo
Cap. Fr. Williams Lima Blanco - Hidrólogo
My. Jesús Rafael Barboza Marín - Ing. Nuclear
My. Carlos Isnail Franco Ascanio - Inteligencia
My. José Sotillo
My. Humberto Mijares
Cap. Orlando Silberstein
Cap. Víctor Palencia
Cap. Carlos Melgarejo Delgado
Cap. Oscar Martínez Mora
Cap. Gustavo Alberto Ochoa Méndez
Tte. José Ojeda Guevara
Tte. Luis Eduardo Chacón Roa
Tte. Carlos Regalado
Tte. Paul H. Grillet Escalona
Tte. Luis Azuaje.
Alf. de Navío José Pérez- Sánchez
Subte. Aquiles Mejías
M.T. Luis Alberto Rojas Bompart
S.T. Rubén Freites Díaz
S.T José Guevara Pinto
S.T. Omar Mosquera
S.T. Angel Gregorio Perozo Jiménez
S.T. César Girón
S.T. Alberto Colmenares
S.T. Franklin Vidal Ulloa
S.T. Willians Zambrano Riso
S.T. Manuel Corobo
B) 7 Médicos:
Loreta Márquez
Irene Szczedrin
Fayrée Fermín
Ernesto Carvallo
Jaime Chacón
Alfredo Perrone
Cap. (FAV) José Luis Negrín
C) 11 Personal Audiovisual:
Loen Sosa
Roberto Collantoni
Juan de Abasolo
Carlos Antonio Ovalles Martínez
Luis Froget
Andrés Blanco
Italo Cerrada
Manuel Sáenz
Urbano Quintero
(2) Extranjeros
Biff Bracht
Jeremy Hogarth
D) 25 Personal obrero
Personal Total
Científicos y naturalistas 55
Militares 28
Médicos 7
Personal Audiovisual 11
Personal Obrero 25TOTAL 126
EXPEDICION CIENTIFICA INTERNACIONAL MULTIDISCIPLINARIA A LA SERRANIA DE TAPIRAPECO
Lista de todos los permisos y autorizaciones solicitados y recibidos
1. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas
(CONICIT).
2. Ministerio de Educación - Dirección de Asuntos Indígenas.
3. Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables - Inparques.
4.Gobernación del Territorio Federal Amazonas (hoy Estado Amazonas).
5.Ministerio de Energía y Minas - Dirección de Minas.
6. Ministerio de la Defensa - Estado Mayor Conjunto.
7. Ministerio de Relaciones Interiores - Dirección de Armas y Explo- sivos.
8. Ministerio de Sanidad y Asistencia Social - Dirección de Ingeniería Sanitaria.
9. Ministerio del Ambiente y de los R.N.R. - Autorización para recolec tar muestras botánicas.
10. Ministerio del Ambiente y de los R.N.R. - Instituto Nacional de Parques - Jardín Botánico.
11. Ministerio del Ambiente y de los R.N.R. - Permiso de Exportación de muestras botánicas.
12. Ministerio del Ambiente y de los R.N.R. - Licencia de caza con fines científicos. -
13. Universidad Central de Venezuela - Instituto de Zoología Tropical - Participación a PROFAUNA del Ministerio del Ambiente.
14. Ministerio del Ambiente y de los R.N.R. - Permiso de Exportación de muestras zoológicas.